VIAJE EN VELERO POR LAS ISLAS GRIEGAS (CÍCLADAS DEL NORTE)
A finales de Mayo del 2015 volamos 21 personas rumbo a Atenas, de allí nos dirigimos al puerto le Lavrion, en donde muchos de nosotros ya estuvimos en el 2012 (podéis ver el reportaje de ese viaje en este mismo blog) cuando pretendimos hacer las Islas Cícladas del Norte pero el fuerte viento reinante nos hizo ser prudentes y variamos la ruta.
De todas maneras, como somos un poco tozudos, este año lo hemos querido intentar de nuevo y esta vez sí que hemos podido navegar por esta zona.
DÍA 1: tras llegar al puerto de Lavrion (también se puede salir desde Atenas pero queda más lejos para ir a las Cícladas), dividimos al grupo en los tres veleros (Bavaria 50, 46 y 39) que teníamos reservados. Después organizamos equipajes y compramos los víveres. Una vez finalizados los preparativos nos reunimos y comentamos el viaje antes de ir a cenar en una taberna de lo más auténtica.
DÍA 2: amaneció un día nubloso pero al poco rato la niebla desapareció y lució un día soleado con apenas viento así que no nos quedó más remedio que ir a motor la mayoría del rato.
Navegamos algunas millas hacia el Este y paramos en el Norte de la Isla de Kea a tomarnos un baño.
De allí seguimos navegando rumbo Sur hasta llegar a la Isla de Kythnos, en donde atracamos en un pequeño puerto de pescadores (Loutra). Los amarres en los pequeños puertos de Grecia prácticamente siempre se tiene que echar el ancla por proa (la verdad que a veces se complica ya que al ser un puerto obviamente está repleto de líneas de fondeo y no es fácil no cruzarte con ninguna).
Esta isla se caracteriza por tener aguas termales y nos fuimos a la playa donde había una pequeña piscina termal.
Luego paseamos un rato y reservamos estas dos mesas para la cena.
Al día siguiente teníamos pensado ir rumbo Este rumbo a la pequeña isla de Rineia, junto a Mykonos.
DÍA 3: a la mañana desayunamos tranquilamente en la terraza de una taberna mientras el dueño no paraba de insistir en que mirásemos su gorra con "pins" del Barça y el Madrid colocados en la misma gorra! (muy políticamente correcto, ideal para no jugártela si has de hacer la pelota a un turista).
Amaneció otro día con brisas suaves. Fuimos rumbo Este hacia la isla de Syros en donde fondeamos en una cala y aprovechamos para tomar un baño y preparar la comida.
Aquí podéis ver la travesía y el punto de parada:
Con mucha pereza levamos las anclas y seguimos rumbo Este, por suerte subió un poco el viento y pudimos disfrutar navegando a vela. Se nos hizo tarde pero valió la pena navegar a vela mientras caía el Sol entre las islas griegas:
Finalmente recalamos en una cala ya de noche en la pequeña Isla de Rineia, junto a la mítica Isla de Delos y la más conocida Mikonos.
Por suerte vimos pasar a una barquita de pesca así que aprovechamos para comprarle unos cuantos kilos de pescado y pulpo para la tripu de los 3 veleros que viajábamos juntos.
La barbacoa a bordo es imprescindible. Puedes navegar sin velas, sin motor, sin ancla pero nunca y nunca sin barbacoa (y una botella de Rhon obviamente).
DÍA 4: al amanecer me fui a la playa desierta a pasear un poco y sacar algunas fotos antes de zarpar rumbo a Mikonos.
Estuvimos navegando a vela los tres veleros con vientos suaves entrelazando viradas antes de pasar por el pequeño paso que hay entre la Isla de Rineia en donde habíamos pasado la noche anterior y la mítica Isla de Delos, que dice la leyenda que antes fue una isla flotante hasta que la fijó Zeus.
Pasado el estrecho ya estábamos frente a la Isla de Mikonos y nos acercamos navegando al pueblo antes de entrar en el puerto.
Después de días de calma y tranquilidad en el velero caminamos un buen rato por las blancas y pequeñas calles de Mikonos y luego cenamos y disfrutamos la noche en la Isla.
DÍA 5: dejamos Mikonos tras una larga noche y pusimos rumbo al Sur de la Isla de Tinos con rumbo de ceñida y viento de unos 10 nudos.
Costeamos parte de la Isla y luego saltamos hasta la Isla de Siros a unas 12 millas al Oeste. Con un viento muy tranquilo, tocamos tierra al cabo de tres horas. Una vez allí, amarramos en el puerto de su capital; Hermúpolis, la ciudad más grande de las Islas Cícladas. Muy bonita y con muy poco turismo.
Aquí casualmente me encontré con otro patrón amigo mío que estaba navegando también por estas Islas. Por la noche fuimos a cenar a una típica taberna griega y a pasear por esta tranquila ciudad. Nos quedaban dos días de viaje antes de regresar al puerto de Lavrion (cerca de Atenas).
DÍA 6: Dejamos Hermúpolis por la mañana y pusimos rumbo Norte costeando para todo seguido poner rumbo Oeste hasta la Isla de Kithnos. Fue un día casi con viento nulo y el mar estaba como un plato.
Después de unas cuantas millas nos fuimos hasta Kolona, una estrecha playa que tiene mar por los dos mares y que termina en lo que parece una isla sino fuera porque esta playa la une a tierra. Este mágico lugar está coronado por una hermosa y pequeña iglesia. En la isla se ha de ir con cuidado de no pegarse un buen susto ya que está bastante llena de pequeñas serpientes.
Un lugar perfecto donde pudimos fondear tranquilamente ya que a un lado u otro estábamos bien protegidos de viento y mar.
Esta isla esconde sus secretos, como algunos manantiales de agua caliente junto al mar.
Después de disfrutar la tarde nadando y paseando, unos cuantos nos venimos después de cenar aquí y estuvimos tres horas atontados mirando el cielo, charlando y riendo un buen rato sumergidos bajo el agua caliente. Era la última noche que fondeábamos y había que aprovecharla, a la mañana siguiente ya nos tocaba poner rumbo Norte para finalizar el viaje en velero...
DÍAS 7 & 8: dejamos la cala de la Isla de Kithnos y nos dirigimos a la cala que hay bajo el Templo de Poseidon, en Sounio. Allí aprovechamos para comer fondeados y bañarnos antes de regresar al puerto de Lavrion por la tarde.
Esa noche fuimos a cenar junto al mercado de Lavrion, un lugar con pequeñas calles peatonales repletas de restaurantes con terrazas. Un lugar simpático y donde se come bien.
Después fuimos a tomar algo en el animado puerto.
Al día siguiente nos fuimos a visitar Atenas y estuvimos todo el día y noche recorriendo las céntricas calles. Una última noche aquí para celebrar la despedida del viaje antes de volar a España de nuevo.
Un viaje completo en el que visitamos cada día una o más islas. Nos faltó un poco más de viento pero todo navegante sabe que lo más importante en un barco es la buena compañía, y de esto en este viaje os aseguro que íbamos sobrados.
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